Había una vez un Gran Señor, que quería tener a sus vasallos trabajando ardua y provechosamente para él, de modo de obtener la mayor ganancia posible con sus servicios. Fue así que, en colaboración con algún cretino de sotana y amplia verborragia, inventaron y difundieron eso de "Al que madruga, Dios lo ayuda". Tiempo después habrá venido otro, seguramente algún campesino curtido en las artes de la vida, que hizo popular aquél otro refrán de significado más práctico y mundano, que dice "No por mucho madrugar se amanece más temprano".
Y así vamos la mayoría de las gentes por el mundo, buscando el favor de los dioses y discutiendo por pelotudeces abstractas, mientras vemos pasar la vida por la ventana. ¿Acaso nuestra voluntad es la que tuerce el destino, y nuestros sueños los que tejen el futuro? ¿Acaso somos simples causalidades, producto de la matemática universal, y nuestra consciencia no es otra cosa que una ilusión? Damos muchas cosas por sentadas, eso es cierto; cuando la misma realidad no es sino la interpretación que nuestro cerebro hace de meras señales químicas y eléctricas generadas por nuestros órganos sensoriales. Al menos eso dice la ciencia, que al igual que las religiones, no es sino un invento del hombre para intentar explicar todo ese mundo que percibe alrededor, y que quizá su propia voluntad dotó de sentido...
Bueno, bienvenidos al blog de Jesús en bicicleta. El único sentido de esta página, por ahora, va a ser el de plasmar toda idea filosófica, pseudo-filosófica y deliberadamente bizarra que se me cruce por la cabeza. Quizá meta algún cuento, quizá alguna experiencia de vida, quizá algún día explique por qué Jesús andaría en bicicleta en el mundo actual. Por ahora, me conformo con no decirles nada y desaparecer en la noche, como un ninja postal que deposita una carta sin remitente en el buzón de sus mentes...